Confiar

La etimología es siempre una aliada. Comprender el origen y sentido de las palabras nos ayuda a entender contextos y significados. significados. Somos palabras, somos sus sentidos. Este verbo significa, entre otras acepciones: creer en los aspectos positivos y favorables de una persona o cosa. Es convicción intangible.

Es uno de los valores fundamentales para cimentar relaciones sólidas, aprender a comunicarnos de manera efectiva, sumar esfuerzos, reconocernos en otros, arriesgarnos y, colectivamente, progresar. En un contexto social, político y económico marcado por la incertidumbre y el descrédito de la política (y de los políticos) cada vez es más difícil hablar de confianza, y una quimera pedir a la ciudadanía que la tenga o la muestre.

La paciencia confiada no tiene, hoy, fundamentos y seguridades. Invadidos por la ansiedad del presente y la aceleración —casi sin control— de las dinámicas sociales, hemos perdido la confianza en el futuro. La política democrática no parece suficientemente capaz de garantizar la esperanza paciente.

El reciente estudio del Banco Interamericano del Desarrollo (BID), Confianza: la clave para la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe, destaca, por ejemplo, que la baja confianza en la región obstaculiza el crecimiento económico y la innovación. «La confianza es el problema más acuciante y, sin embargo, el menos abordado», señalan. Uno de cada diez latinoamericanos no confía en su prójimo, una cifra que, en España, se eleva a cuatro de cada diez. Y un 90% de las y los españoles declaraba no confiar en los partidos políticos, según datos del Eurobarómetro de abril de 2021.

Construir confianza, cuidarla, hacerla crecer es tarea ciudadana, colectiva, no solo de nuestros representantes e instituciones. «Nadie puede ser feliz sin participar en la felicidad pública, nadie puede ser libre sin la experiencia de la libertad pública, y nadie, finalmente, puede ser feliz o libre sin implicarse y formar parte del poder político», afirmaba Hannah Arendt. La confianza es contagiosa y estimulante, así como el desánimo. La tarea democrática central es seguir alimentando el interés general y el bien común como la mejor solución a los retos y problemas individuales y particulares. No hay otro camino. Los otros atajos no llegan a ningún lugar.

Publicado en: La Vanguardia (23.03.2022)
Fotografía: Ronda Dorsey para Unsplash

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